viernes, 13 de abril de 2012

Gotta be you, capítulo 31

Capítulo anterior:

Me calló con un abrazo y me dejó tranquilizarme en sus brazos. Ya no lloraba, si no que substituí mi llanto por una pequeña sonrisilla que el me había sacado. 


Capítulo 31:

Al instante en que nuestros cuerpos se encontraban entrelazados con ese abrazo cariñoso, empecé a notar como se iba acelerando ligeramente nuestras respiraciones. No solo la mía, si no que la suya también. Esas mariposillas que solemos sentir cuando estamos con la persona que nos gusta aparecieron de nuevo, mientas yo aspiraba su delicioso aroma varonil. Ligeramente el se fue separando hasta hallar mi mirada y entablar una conexión fulgurante con mis ojos. No tardé en morderme el labio inferior, animándolo a dar el paso. El, se mojó los labios y en unos pocos segundos encontró mi boca, besándola dulcemente. Fue uno de los mejores, bueno, el mejor beso que me habían dado nunca. Era extremadamente dulce al principio, pero con los roces se fue volviendo más y más apasionado. Nuestras lenguas danzaban y nuestro cuerpo pedía más. Finalmente tuvimos que detenernos, y entonces empezamos a intercambiar sonrisas. 
  • ¿Ya te encuentras mucho mejor?
  • La verdad es que estoy mucho más tranquila. Muchas gracias Hazza.
  • De nada princesa. 
Apoyé mi cabeza en su hombro y me dediqué a aprovechar esos momentos íntimos que estábamos compartiendo. Que estaba compartiendo con el chico de mis sueños. 
  • ¿Quieres darte una ducha?, Vale eso ha sonado un poco pervertido, pero es que estás tan helada.
  • No creas, ahora mismo estoy muy agustito.
  • Jajaja ¿es que yo te caliento?
  • A quien no calientas tu, ¿Harry sexy Styles?
  • Me alegra ver que has recuperado la sonrisa.
Nuestras miradas se volvieron a encontrar, y un estallido de ternura salió de esa protección que el me estaba dando, el no tenía por qué portarse así conmigo, peRo sin embargo me cuidaba.
  • A lo mejor si que me vendría bien una ducha.
  • Bien, voy a preparar el baño.
Una vez dentro del baño, con toallas y con el agua caliente rodando por mi piel, me volví a sentir persona. Mientras el vapor inundaba el baño, yo fui recordando por donde habían pasado los labios de Harry y todas esas sensaciones inexplicables que me causó. Cuando salí de la relajante ducha, me encontré con una camiseta holgada que me llegaba hasta las rodillas, y con la que con mi cinturón que llevaba en los vaqueros, ajusté como si fuera un vestido. Aspiré y pude deducir que esa camiseta era de propiedad de Harry por el cosquilleo que me provocó. Me cepillé el pelo y salí hasta el salón, para encontrarme con un Harry tirado en el sofá medio somnoliento. Me acerqué hacia el y le susurré en el oído.
  • Bella durmiente.
  • ¿¡Uh!? ah, Carolina, ¿como estuvo el agua?
  • ¡Perfecta! Pero no se que voy a hacer ahora, es que volver a mi casa...
  • Tranquila, en esta casa falta de todo menos habitaciones, puedes quedarte todo el tiempo que quieras y hacerme compañía.
  • Aw, ¿de verdad? ¡Gracias Hazza! No sabes lo que esto significa para mi.
  • De nada hermosa.
Dicho esto me lancé a sus brazos de nuevo para poder abrazarlo con fuerza. Eso de los abrazos ya se estaba convirtiendo en costumbre y la verdad es que me encantaba.
  • ¿Puedo hacer algo más por ti cariño?
  • Solo hay una cosa más que te voy a pedir...
  • Pídeme lo que quieras.
  • Que me beses otra vez.
Sonrió como un tonto, muy encantador la verdad, un tonto sexy y encantador. 
  • Sus deseos son órdenes. 
Y dicho esto volvió a presionar sus labios con los míos. 

martes, 13 de marzo de 2012

Gotta be you, capítulo 30

Capítulo anterior:

Mis palabras eran un suspiro, casi inaudible, después de eso agarré mi bolso con fuerza y corrí escaleras arriba, hacia mi habitación, para encerrarme y no salir nunca más. Me quedé allí, sentada en el suelo, temblando y lloriqueando por la impotencia que sentía en esos momentos. No podía más, no podía seguir allí por mucho tiempo, quería irme pero no tenía donde ir. Sam estaba de viaje, y Amy y Lucas habían salido. No tenía verdadera confianza con nadie más. Pensé en Liam pero debía haber salido con Danielle, su novia, así que agarré de un tirón una muda y mi neceser, para desaparecer por mi ventana e irme a casa del chico que amaba. 

Capítulo 30:

El frío de una noche fresca en Londres se hacia visible mediante pequeños escalofríos. Me abracé a mi misma para dejar de temblar. Sentía una mezcla entre la tristeza y rabia. Sabía que no debía afectarme tanto que mi padre rehiciera su vida con alguien diferente a mamá pero, que no me hubiera dicho ni una palabra de ello, hacia trizas la poca confianza que había ganado en el. Había recorrido media Europa para poder recuperar el tiempo perdido con el, cosa que no iba marchando bien debido a su constante ausencia en casa. Claro, ya entendía que tuviera tanto “trabajo”.  Su trabajo era ocupar el tiempo que debía invertir en mi con esa mujer. Las lágrimas seguían bañando mi cara, mientras yo aceleré el ritmo. Sin darme cuenta ya me encontré delante del complejo en el que vivía One direction. Me arrepentí ligeramente de haber ido hacia allí, no sabía como reaccionaría Harry al verme aparecer en su casa. Pero si todos se habían ido, y los otros chicos estaban ocupados, no tenía más opción que aquella, así que toque al timbre, con el temor de no ser escuchada. 
  • ¿Dígame?
  • Harry, soy Carol...
  • ¿Carol? ¿Te ha pasado algo?
Su voz sonaba a preocupación, supongo que por lo rasposa que sonaba yo después de llorar como lo había hecho. 
  • No, solo que... ¿puedo pasar?
  • Claro, te abro ya mismo.
Entre despacio, hacia el apartamento, con cuidado. Empecé a marearme, no me sentía bien. Vi a Harry en la puerta de su loft con el ceño fruncido. Enseguida que se dio cuenta de que estaba llorando, corrió, haciendo desaparecer los pocos metros que nos separaban invitándome a lanzarme a sus brazos. Solo lo abracé y ya note la descarga eléctrica que sufría mi cuerpo al sentirlo cerca. Lloré y lo agarré, para no dejarlo soltar nunca. 
  • Carol, se puede saber que te ha pasado...
  • Harry, mi padre, está con otra y...
No podía ni siquiera acabar la frase y explicarle todo con calma. 
  • Ven, vamos a dentro. Dios mio, estás helada! Ven, estaba tomando chocolate caliente.
Nos sentamos en el sofá y mientras nos tomábamos el chocolate, le solté todo lo que pasaba a Harry. El escuchó con atención, sin interrumpir, estando pendiente de mi a todo momento. No sabía como iba a agradecerle todo aquello. 
  • Tranquila, entiendo que te sientas así, al principio, cuando mi madre y mi padre se separaron, pude sobrellevarlo bastante bien, pero cuando empezaron a salir con otras personas, me di cuenta de que ya estaba todo perdido y..
  • No Harry, eso no me molesta, lo que me jode es que no confió en mi, que me mintió, que dejo de pasar tiempo conmigo para estar con ella y yo...
Me calló con un abrazo y me dejó tranquilizarme en sus brazos. Ya no lloraba, si no que substituí mi llanto por una pequeña sonrisilla que el me había sacado. 








(Chicas! se que és un capítulo corto pero como llevaba mucho sin subir he pensado en dejaroslo para que vayais leyendo. Siento mucho dejarlo tan abandonado pero ahora me comprometo a ir actualizando muy seguido! os quiero de verdad!)

domingo, 4 de marzo de 2012

"I can be your superman", capítulo 18

El color del semáforo se volvió rojo, en un instante en el que el ronroneo de los coches llenó el ambiente cargado de tensión por la carrera. Todos parecíamos querer alzarnos con el triunfo. Apreté el acelerador con insistencia mientras maldecía a Liam por haberme distraído segundos antes y haberme retrasado en la salida. Era un circuito cerrado, el cual me sabía de memoria, no fue difícil sorprender a los novatos y alcanzarlos en poco tiempo. Me sentía viva y bien. Apreté aún más el acelerador y provoqué al coche que tenía delante, al mismísimo Payne. Unas vueltas más y eso ya sería mío. Daniel sin duda iba el segundo por detrás del chico al que amé. Me dejó adelantarlo en un intento de caballerosidad. Apreté más el acelerador con mis deportivas y dejé que la velocidad se apoderara de mi. De repente, recordé momentos en los que mi sonrisa había sido la de siempre, junto al chico al que quería, Liam. mi mente se colapso y mi coche se detuvo en medio de la pista. Me quedé con la mirada perdida viendo como se alejaba de mi una vez más. La velocidad de los coches cruzando por mi lado me hizo reaccionar. Cuando ya todos estaban muy por delante y yo me quedé atrás, estacioné el vehículo a un lado de la pista y salí corriendo de allí. Era una estúpida por pensar que algún día volvería a sonreír con aquella dulzura de antes. No quería ver a nadie, quería desaparecer, una vez más. Volvía a sentirme cobarde, pero no podía hacer nada contra ello. Ya no merecía la pena volver a ver lo bien que lo pasaban ellos, lo bien que le iba todo sin mi. Me cambié y me volví a poner mi ropa. Con la que salí corriendo hacia el lugar al que iba cuando necesitaba desconectar. Por suerte sabía que la playa, siempre estaría allí para sujetarme cuando me cayera. Sentarme en la pasarela de madera mientras las olas se desvanecían en la arena era una sensación agradable, al menos me permitían divagar por mis sentimientos más profundos. 
  • Hermosa. 
Esa voz rasposa, no me tranquilizó en absoluto. 
  • ¿Donde queda el paseo en moto por la playa que me prometiste?
  • Otro día Lou.
No vaciló en sentarse junto a mi y rodearme con sus brazos musculosos. Apoyé mi cabeza en el hueco de su cuello, aspirando su loción. 
  • ¿Estás así por lo de tu ex?
  • Sí.
  • Tranquila, el tiempo sana las heridas.
  • No todas Louis, esta herida hace demasiado que me acompaña, me impide dormir tranquila, o siquiera sonreír.
  • Pues no debería.
Nos dedicamos a contemplar el océano, el horizonte era una fina línea que dibujaba la eternidad. Ahora que lo peor había pasado, necesitaba soltar ese peso, abriéndome a alguien.
  • Lou, tu no sabes nada de lo que pasó com Liam ¿verdad?
  • ¿Es que paso algo con el?
  • Liam es el chico por el que sufro, el y yo estuvimos juntos antes de la locura de la fama.
  • Vaya, cuesta de creer.
  • ¿Por qué?
  • El nunca nos habló de ti.
Aquí si que ya no supe que decir, mi coraza acabó de diluirse del todo mientras iba asimilando lo que el chico me había dicho. Liam no habló nunca de mi por qué no signifiqué nada.
Bien, perfecto. Ahora tenía claro lo que tenía que hacer.
  • Louis, dime algo, ¿te gusta lo que ves?
El dirigió su vista al mar, y suspiró.
  • Si, la costa es preciosa.
  • No me refiero al paisaje tonto.
Entonces agarré el cuello de su camisa y lo acerqué a mi para besarlo, como la última vez.



domingo, 26 de febrero de 2012

Lo siento amores

Chicas, creo que debo disculparme seriamente, se que llevo mil años sin actualizar, pero entre exámenes i problemas familiares se me hace imposible subir capítulo, os ruego paciencia. Lo más pronto posible os subo un buen capítulo. Os quiero.

lunes, 13 de febrero de 2012

Gotta be you, capítulo 29

Capítulo anterior:

Canté dejándome la voz todas sus canciones, y no pude evitar sentirme celosa cuando Niall, en la canción de “Everything about you” hizo referencia a la chica rubio de ojos azules sentada a mi lado, Sam, dedicándosela a una gran amiga a la que quería un montón y a la que deseaba decirle cuanto le gustaba. Sin duda era el chico más atento del mundo, Sam se derritió al oír eso. ¿Algún día Harry llegaría a hacer algo así por mi? Claro que no tonta, el es Harry Styles y tu solo una fan más. 

Capítulo 29:

El concierto fue una de las experiencias más bonitas que podría haber deseado. Sin duda, llevaba conmigo un gran recuerdo de todo el concierto y una sonrisa especial.  Al finalizar, nos prohibieron entrar a ver a los chicos, debían hacer una entrevista y cosas de famosos por eso mismo Sam y yo nos fuimos a mi casa. Hicimos una fiesta pijama ella y yo, recreando los momentos que habíamos compartido, volviendo a ver cada una de las fotos y emocionándonos al recordar el detalle de Niall. No tardamos en quedar rendidas, teníamos unos días de fiesta, y Sam iba a irse esa misma mañana a primera hora embarcándose en unas pequeñas vacaciones familiares. Mis planes eran simples, quedarme en casa y salir si acaso con Amy o con Lucas. Cuando mi mejor amiga se fue, me quedé sola en casa, iban a ser un par de días solamente, pero empecé a sentirme sola. Como ya era de esperar el tiempo que pasaba con mi padre, no superaba a los minutos en los que cenábamos juntos y alguna que otra película que compartíamos. Eso me permitía dedicarme a hacer toda la tarea, a ensayar con mi guitarra y a revisar el correo y los mensajes de mi familia en España. Cuando ya había quemado todos los cartuchos de cosas pendientes por hacer, Lucas me llamó, invitándome a cenar con el, Amy y otro grupo de amigos del instituto. Me apetecía ir con ellos aunque no conociera a los demás a duras penas, si quería sobrevivir en Inglaterra debía tener un círculo más grande de amigos. Cenamos en Nandos, vi fotos colgadas en la pared de la banda one direction en el local, sin duda la sombra de los chicos me seguía y me obligaba a recordar que probablemente estaba enamorada del rizitos del grupo. La gente era simpática, pero de otro mundo. Aquí la gente lucía ropa diferente y se comportaba como tal, diferente. No me desagradaban pero decidí encerrarme un poco con Amy y con Lucas, ya que compartía más cosas con ellos que con los demás. 
  • ¿Que tal fue el concierto ricura?
  • Bien Amy, supongo que Sam te contó de lo suyo con Niall.
  • Oh si! estoy súper feliz por ella! en cambio a ti se te ve más apagada...
  • Nada, nada, no es nada.
  • ¿Seguro? 
  • Tranquila.
Lucas también me atormentó con sus preguntas, y una chica pelirroja me dejó seca de todas las cosas que tuve que contarle, sin duda “amaba a Zayn” y me pidió 1.000.000 que le presentase al bombón, no me gustaba esa chica para mi Zayn así que simplemente le recordaba lo difícil que sería eso. Cuando nos despedimos decidí ir caminando sola a casa, no estaba de ánimos como para seguir aguantando a todos esos adolescentes cargados de hormonas que estaban decididos a salir de fiesta en algún que otro pub. Llegué a mi casa más temprano de lo que advertí a mi padre, y ahí fue cuando me derrumbé. 
Tardé unos pocos segundos en encontrar la llave, hacía mucho frío así que con un movimiento fuerte y compacto abrí la puerta encontrándome con algo del que nunca me tendría que haber encontrado. A mi padre, besándose apasionadamente con una mujer morena, de piel tostada por el sol y facciones finas. Se me cayó el bolso de la impresión, causando un estruendo digno de atención, y encontrándome con una mirada suplicante de mi padre y una mirada confusa de esa señora. Mi cara debía ser un poema. 
  • Carol... llegas temprano...
  • ...
No pude articular palabra, estaba asombrada, pero ese asombro no tardó en transformarse en furia, rabia i tristeza, todo mezclado formando un nudo en mi estómago. No me molestaba que mi padre hubiera rehecho mi mida después de dejarlo con mi madre, no me molestaba que fuera feliz con otra mujer... lo que me decepcionaba y enfurecía era que me lo hubiera ocultado. Ya entendía por qué llegaba tan tarde, por qué pasaba tan poco tiempo conmigo, por qué estaba con ella. Me había substituido, no solo a mi madre, si no que a mi, su hija, también. 
  • Carol, por favor... déjame explicarme... ella es...
  • No, no digas nada.
Mis palabras eran un suspiro, casi inaudible, después de eso agarré mi bolso con fuerza y corrí escaleras arriba, hacia mi habitación, para encerrarme y no salir nunca más. Me quedé allí, sentada en el suelo, temblando y lloriqueando por la impotencia que sentía en esos momentos. No podía más, no podía seguir allí por mucho tiempo, quería irme pero no tenía donde ir. Sam estaba de viaje, y Amy y Lucas habían salido. No tenía verdadera confianza con nadie más. Pensé en Liam pero debía haber salido con Danielle, su novia, así que agarré de un tirón una muda y mi neceser, para desaparecer por mi ventana e irme a casa del chico que amaba. 

viernes, 3 de febrero de 2012

"I can be your superman", capítulo 17

Capítulo anterior:
  • ¡Natalia! Que... sorpresa.
  • Sí...
Evidentemente me encontré con los ojos castaños chocolate que intentaba evitar a toda costa, el seguía allí mirándome mientras yo tenía el debate interior de cual era la mejor reacción en tal situación. 

Capítulo 17:

Mis ojos se desviaron rápidamente hacia el suelo, y un rubor se apoderó de mis mejillas rosadas. Parecía una boba enamorada, de su primer príncipe azul. El siguió mirándome mientras Daniel rodeaba mis hombros con suavidad.
  • Princesa ¿que pasa?... ¡Liam! Ven a darme un abrazo tío, cuanto tiempo...
Y así, en unos simples instantes me fugué de aquella situación incómoda dejando que Daniel se llevara a mi miedo para dejarme tiempo de reaccionar y pensar. Pero no me fue muy fácil, por que el chico hermoso de ojos azules y brillantes que conocí hace una semana ya se me había acercado a entablar conversación. 
  • Hola, ¿como te va?
  • Bien, bastante bien, hey ¡tu eres el chico que estaba para servirme!
  • Si, si soy yo...
Ahora era yo la que sonreía abiertamente y el el que había adoptado un color rojizo por la vergüenza. 
  • Oye, no quiero ser indiscreto pero... ese de ahí... ¿es tu novio?
  • ¿Quien, Daniel?
  • Ajá.
  • Que dices loco, el es como mi mejor amigo, nada de eso de novio. 
  • Ah, entonces, ¿estás disponible?
  • Estás de suerte ¿sabes? justo ayer rompí con mi chico.
  • Vaya, lo siento...
  • Si, seguro que lo sientes.
Mi exclamación irónica lo dejo sorprendido, no me gustaba que sintieran pena por mi, después de haberme convertido en el centro del universo y en el punto de mira cuando mi novio que audicionaba para “X factor” me dejó, prefería mostrarme fría e indiferente, que en realidad era lo que más deseaba en el mundo, que esas emociones no me afectaran, pero era humana y el recuerdo amargo de la ruptura con Pol me dejaría ese sabor agridulce durante una larga temporada. Por suerte tenía a Ani para ayudar a apaciguar todo el dolor, a mi amigo Daniel que seguía conversando animadamente con Liam y parecía que iba a tener a ese chico dulce y atento para mi. Sonreí de inmediato, ese chico era guapo y me gustaba un poquito, si lo mío con Liam ya era una causa perdida siempre podía intentar algo con su amigo. Me sentía un poco mal por pensar así pero deduje que Louis, creo que se llamaba, no sabía nada de mi relación con Payne. 
  • Oye, si quieres después, te puedo invitar a un helado o algo..
  • ¿Un helado? No tenemos cinco años Lou, por que no hacemos algo más... ¿prohibido?
Me miró con una mirada pícara, por muy dulce que fuera, era un hombre, y pensaba como tal, es decir con el celebro en la entrepierna. 
  • No pienses mal, machote, que tal... ¿un paseo en moto por la playa?
  • No se conducir una moto.
  • Pero yo si mi amor. 
Una vez más un tono rojizo hizo su aparición en sus mejillas pero esta vez parecía más seguro, sus apasionados ojos brillaban con expectación. Decidí aprovechar mis armas de mujer para tenerlo en la red acercándome a el y dándole un beso en la comisura de los labios. Suspiré y me fui a poner el mono de carreras antes de que Daniel me llamara de nuevo para subir al coche. 
Salí con mi mono rojo y una gorra colocada estratégicamente para que mis ojos hicieran contacto con los chicos que se disponían al lado de sus coches. Correríamos una carrera los cinco chicos de one direction, Daniel y yo. Eso se ponía interesante por minutos. Dirigí mi mirada a los sexys y fulgurantes cuerpos de todos los hombres presentes, que traían un mono puesto que marcaba sus músculos. Me detuve en uno moreno de cabello alborotado y pendientes, creo que era Zayn, el cual lucía precioso, pero con el que más tiempo dediqué fue con Liam. Su mirada se encendió al verme al igual que la mía. También llevaba puesto el mono rojo haciendo que el simple echo de compartir el color ya me emocionaba. Me dediqué a morderme el labio inferior, sabía que eso era una arma de seducción que solía utilizar pero en mi defensa debo remarcar que el me tentó a hacerlo.
  • Vaya, que chica más guapa, ¿como te llamas nena?
  • Natalia, nene. 
El integrante de cabello rizado me miraba con unos ojos dilatados, mostrándome un color verde coral/azul que enamoraban. A su lado no se quedaba corto el chico rubio, que con esos oyuelos al sonreír me hacían querer agarrarlo para no soltarlo nunca. Esos chicos eran odiosamente atractivos, y eso no me ayudaba a centrarme en la carrera. Louis me miró detenidamente mientras yo le guiñaba un ojo. Que mono que era. Daniel seguía allí pasmado observando la escena con unas ganas eufóricas de empezar la carrera. No tardé más de lo debido al ponerme el casco y al sentarme en mi coche por que distraje mi atención de esos cuerpos perfectamente esculpidos tarareando la canción de Bruno Mars “Marry you” que al menos me servía para alejar los sentimientos obscenos. 
Ahora nos encontrábamos todos en la parrilla de salida, esperando la luz verde del semáforo que nos indicaba la salida. Tenía ganas de sentir el aire azotándome y haciénndome sentir la velocidad en el pulso del corazón quería sin dudas ganar a Liam en algo, ya que en eso del amor el era el triunfador por encima de mi. 



domingo, 29 de enero de 2012

Gotta be you, capítulo 28

Capítulo anterior: 

Pregunté a Niall en un mensaje si a Zayn no le importaría y la respuesta me tranquilizó.
“Que va, el quiere que vengas tanto como los demás, te hecha de menos. Un beso enorme”.
Bien, ahora solo faltaba llamar a Sam para irnos de concierto y contar con la aprobación de mi padre. Challenge accepted. 


Capítulo 28:

La respuesta de Sam fue positiva al cien por cien mientras que la de mi padre fue bastante dudosa. Lo acabé convenciendo con distintas promesas sobre los estudios que me tendría que dedicar a cumplir. Mi dulce amiga llego a media tarde con toda la tarea echa y con la única preocupación de la ropa que íbamos a utilizar.  Nos decantamos por ir monas pero cómodas, nada de tacones ni vestidos despampanantes. Pantalones ajustados y camisetas para ir de fiesta. Intentaba no pensar en como me tratarían Zayn y Harry. Todo era una locura, pero sentía que vivía el sueño. A mi siempre me habían encantado y sentir que podía asistir a un concierto me llenaba de felicidad. Aunque la duda volvió al sacar el tema Samanta.
  • Carolina, ¿que vas a hacer con Zayn?
  • ¿Que quieres que haga?
  • No se, es tu ex...
  • Nunca llegamos a salir seriamente.
  • Bueno pero, vas a ir a por Harry, ¿o no?
  • No voy a ir a por nadie ¿entendido?
  • Ah ya se, te gustó Lucas, ¿verdad?
  • ¿Lucas?
  • Nuestro amigo, ya sabes.
  • Ah! Nah, nah, es mono pero no se...
  • Te vuelve a gustar Harry.
  • Nunca me ha dejado de gustar.
Vale, perfecto, me acababa de delatar delante de mi mejor amiga, había intentado evitar que mi preferencia por el chico de cabello rizado se destapara pero ahora ya no podía evitarlo. Había tocado fondo. 
  • Ya lo decía yo. Ve por el, se feliz.
  • ¿Y Zayn? No pienso ser una zorra que va con uno y cuando se cansa va con otro.
  • Pero tu no eres así, además... todavía no me contaste que hiciste ayer con Harry...
  • Nada, no hicimos nada.
  • Sosa.
  • Oye, el no quiere nada conmigo y yo nada con el, se acabó la discusión.
Aquí terminó la conversación sobre mis amores, si era un tema que no me gustaba tocar. Seguimos hablando de cosas más insignificantes que no me metieran en apuros, hasta que llegó la hora de irnos hacia el concierto. No tardamos en llegar, era un gran recinto cerrado, que se distinguía desde lejos debido a las luces que emanaba aquella gigantesca carpa con el cartel de los chicos en la parte superior. Sonreí instintivamente al ver a Harry entre ellos mientras Sam murmuraba la gran cantidad de chicas jóvenes, dulces y guapas que nos hacían la competencia. 
  • ¡Pasarlo bien chicas!
  • Gracias papa, te quiero.
Así nos despedimos de el, mientras nos dirigíamos a paso rápido hasta la puerta trasera en la que podíamos acceder al backstage. recibimos unas entradas especiales con los que pudimos entrar hacia los camerinos de la banda. Traje mi cámara, con la que hice fotos sin parar a esa experiencia que surgía y iba tomando forma por momentos. Tuvimos que pasar diversos controles, reconocí a algunos de los guardaespaldas de los que no me había aprendido el nombre aún, Sam sonreía, antes le podrían haber importado un pimiento pero desde que le conté que Niall quería verla su emoción salía disparada de su sonrisa infinita. Nos llevaron hacia un camerino en el que llevaba escrito “ One Direction” tomé aire varias veces, vi como Sam, que perdía los nervios por momentos, soltó de un bufido todo su aire y abrió la puerta con descaro. Sin ni siquiera llamar, pero no puedo negarme a que lo que nos encontramos al otro lado fue una vista espléndida. 
  • ¡Llegamos!
Gritó mi rubia amiga dejando balancear su larga coleta. Dentro estaban los chicos, cambiándose, y con eso me refiero a sin camisetas, y alguno sin pantalones. 
  • Dios, lo siento no era nuestra intención interrumpir.
Dije bajando la mirada al suelo, nerviosa por esa incómoda situación.
- No tengáis vergüenza anda, ¡hay confianza! 
Sin duda Louis era un sol, pero no pude decir nada más por que un Zayn sin camiseta y en boxers se acercó y me apretujó entre sus brazos en un cálido abrazo. Sonreí al ver que no me guardaba rencor y lo abracé con ternura. Después saludé a los demás dejando a Harry para el final, me besó en la mejilla y me susurró cerca del oído que estaba preciosa. Me sonrojé y cambié de tema para disimularlo.
  • Bueno chicos, gracias por invitarnos.
Sam se había auto marginado en una esquina mientras hablaba plácidamente con el duendecillo, mientras los demás chicos me preguntaban por todas las novedades de mi vida social. Liam me rodeó con los brazos y me invitó a sentarme en su regazo, mintras yo sonreía por la cara de tonto que se le quedaba a Harry y mientras me maldecía a mi misma por la tristeza reflejada en los ojos de Zayn.
Pronto nos echaron del cuarto los agentes, debían seguirse preparando, mientras esperábamos en nuestros asientos, Sam me contaba lo dulce que era Niall con ella, suerte tenía. Las luces se apagaron para dar comienzo al espectáculo, el concierto fue jodidamente perfecto, justo como ellos. Canté dejándome la voz todas sus canciones, y no pude evitar sentirme celosa cuando Niall, en la canción de “Everything about you” hizo referencia a la chica rubio de ojos azules sentada a mi lado, Sam, dedicándosela a una gran amiga a la que quería un montón y a la que deseaba decirle cuanto le gustaba. Sin duda era el chico más atento del mundo, Sam se derritió al oír eso. ¿Algún día Harry llegaría a hacer algo así por mi? Claro que no tonta, el es Harry Styles y tu solo una fan más.